¿Qué es el agua bendita y para qué sirve?

Agosto 2012

 

Cuenta Santa Teresa de Jesús en su libro de la Vida, que un día se encontraba leyendo y el demonio se puso encima de su libro. La santa se santiguó y el demonio se fue. Sin embargo, cuando bajó nuevamente la mirada, el demonio volvió a hacerse presente. Esto le ocurrió tres veces seguidas hasta que a Teresa se le ocurrió echarle agua bendita. Sólo entonces pudo continuar su lectura. Tiempo después escribió: "Tengo mucha experiencia de que no hay nada como el agua bendita para hacer huir al demonio y que no vuelva".



El agua bendita es un sacramental de la Iglesia Católica. Los sacramentales son "signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia". Esto quiere decir que con el uso de un sacramental, como el agua bendita o las bendiciones de personas y objetos, el cristiano se beneficia de los bienes espirituales que la Iglesia conserva como un tesoro que le ha dado Dios para que los administre a todos los hombres.

El agua bendita es un signo de purificación y, aunque no confiere la gracia del Espíritu Santo porque no es un sacramento, prepara a la persona a recibirla. Este es uno de los motivos por los que a la entrada de las iglesias hay una pila o recipiente con agua bendita para los fieles que se quieran signar con ella antes de entrar a rezar.

Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica asegura que "el agua bendita sirve contra el asalto externo del demonio. Mientras que el exorcismo se destina contra los asalto internos".

Y explica que el agua bendita es un arma tan poderosa que, siempre y cuando haya arrepentimiento, puede perdonar los pecados veniales. Así lo explica: "La bendición episcopal, la aspersión del agua bendita, una unción sagrada, la oración en una iglesia consagrada y cualquier otra práctica semejante producen la remisión de los pecados".

Al igual que Tomás de Aquino y Teresa de Ávila son innumerables los testimonios de santos y fieles que han sido testigos del poder del agua bendita, el cual, además de recordar a los fieles el bautismo y ser un signo de purificación, es un arma infalible contra el demonio.