Álvaro Arriagada: "Nunca imaginé que en una universidad, un profesor se dedicara tanto a los alumnos"
Miércoles 28 de noviembre de 2018

 


"Me parece que los alumnos de Bachillerato tienen una motivación especial porque sienten que se ganaron el derecho de entrar
a la universidad, y por eso la aprovechan más".

Ingresó a Bachillerato pensando en estudiar luego Ingeniería Comercial, no siempre confió en que lo iba a lograr, aprendió a superar las frustraciones, adquirió hábitos de estudio, muy buenos amigos y el apoyo de los profesores fue algo fundamental.

Logró entrar y graduarse de Ingeniería Comercial, participó y dirigió una iniciativa social, fue parte de su Centro de Alumnos y llegó a ser presidente de la FEUANDES el 2017. Para él, Bachillerato no es solo una alternativa real para entrar a las distintas carreras de la UANDES, sino también una excelente forma de hacerlo más preparado y con una motivación especial.

¿Cómo fue entrar a Bachillerato y prepararte para entrar a Ingeniería Comercial? ¿Qué es lo que más agradeces de la formación recibida?

Entré a la UANDES el 2011, al Bachillerato de Economía y Sociedad. La verdad, no siempre confié en que iba a lograr ingresar a Ingeniería Comercial. Cuando me iba a mal en las pruebas, a veces pensaba en cambiarme, o elegir otra carrera, pero aprendí a superar esas dificultades.

Puedo decir que la experiencia de Bachillerato me marcó profundamente, logré entender la dinámica de la universidad, todo lo que implica la vida universitaria. Empecé a participar de talleres, formé buenos grupos de estudio y logré ambientarme. Agradezco mucho haber entrado por Bachillerato, me sirvió para ver la carrera que luego estudié desde otra perspectiva.


"Uno madura mucho en Bachillerato, porque te das cuenta de que entrar a la carrera solo depende de ti y, a diferencia del colegio, existe mucha libertad para distribuir tu tiempo".

¿Cuáles son las habilidades o capacidades que más te ayudaron a desarrollar, cómo era el nivel de exigencia?

Lo que más agradezco es haber aprendido a estudiar. El alto nivel de exigencia, especialmente de Antropología, de Matemáticas y de Historia de la Cultura, hizo que tuviera que empezar a dedicarles muchas horas de estudio, lo que me ayudó a ser metódico, a aprender a distribuir bien mi tiempo y también a superar la frustración de algunas malas notas. Me entregaron herramientas muy necesarias para agarrar el ritmo universitario.

Luego se nota una diferencia al entrar a la carrera de destino, sin lugar a dudas llegas más preparado. Uno madura mucho en Bachillerato, porque te das cuenta de que entrar a la carrera solo depende de ti y, a diferencia del colegio, existe mucha libertad para distribuir tu tiempo.

¿Pudiste realmente empezar a estudiar materias de tu carrera de destino?

Gracias a las clases de Economía, Historia de la Economía, Matemáticas y Cálculo, me pude hacer una idea muy clara de lo que luego estudiaría. Pero también me sirvieron mucho las otras asignaturas, lo pasé muy bien en Literatura, donde además aprendí a analizar críticamente todo lo que leía. Recuerdo especialmente “La Divina Comedia” y “El hombre que fue jueves”.

¿Cuáles son tus mejores recuerdos de esa etapa?


Guardo muchos buenos recuerdos, también porque pude compartir en otras instancias con los profesores, que estaban siempre ayudándonos a discernir nuestra vocación profesional. Eran muy cercanos y estaban siempre disponibles. Recuerdo especialmente a José Luis Contreras, a Juan Carlos Aguilera y a Carolina Herrera. Nunca imaginé que en una universidad, un profesor se dedicara tanto a los alumnos.

¿Cómo ha influido tu paso por Bachillerato en tu vida universitaria?

Como en Bachillerato hay profesores de distintas áreas, pude tener una visión mucho más amplia del quehacer universitario. Muchos amigos míos luego entraron a otras carreras, y seguimos participando en distintas instancias, por ejemplo, en la selección de basquetbol, en Forjadores, en el Centro de Alumnos de Ingeniería Comercial y luego en la Federación de 2017.


Álvaro con los demás integrantes de la FEUANDES del 2017, junto con el Rector, José Antonio Guzmán, y el Vicerrector de
Alumnos y Alumni, Francisco Javier Lavín.

¿Crees que esta experiencia influyó en que participaras de iniciativas extra-curriculares?

Sí, me parece que los alumnos de Bachillerato tienen una motivación especial porque sienten que se ganaron el derecho de entrar a la universidad, y por eso la aprovechan más. Aunque es un período de bastante nerviosismo, luego se agradece y se disfruta más la universidad.