"El viaje del sombrero", el proyecto educativo que busca inculcar la valoración por el patrimonio y la diversidad cultural
Miércoles 17 de junio de 2015



El ciclo de cuenta cuentos tuvo su debut el año pasado en la Feria Internacional del Libro (FILSA 214), donde el público se encantó con historias de inmigrantes y oficios.

Hace más de 100 años, el heredero de una de las fábricas de sombreros más grandes de Italia desembarcó en el puerto de Valparaíso. Su nombre era Giaccinto Girardi, quien dejaba Europa en busca de un destino para instalar un nuevo centro de operaciones para la empresa familiar.

En ese entonces, Chile estaba en pleno auge industrial, lo que atrajo a inmigrantes de varias partes del mundo, entre ellos a Girardi, quien luego se trasladó a la capital. El rincón de Santiago que escogió para montar su fábrica —en 1906— es hoy conocido como el Barrio Italia, y no por casualidad. Ese sector de Providencia es recordado por la gran cantidad de inmigrantes que ahí habitaron, en su mayoría italianos.

La historia detrás de esta ola migratoria y de la ex fábrica de sombreros Girardi —donde hoy se construye un centro cultural— es lo que las egresadas del Máster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural, Trinidad Lira y Romina Zúñiga, plasmaron en su proyecto educativo “El viaje del sombrero”.

Se trata de una iniciativa que busca inculcar en jóvenes y niños el respeto por los inmigrantes y la valoración de las otras culturas en la construcción de la identidad, a través de dos proyectos. Ambos nacieron a partir de su tesis “El Viaje del Sombrero, una historia de inmigración y oficios”, investigación que se prolongó por dos años.

Su trabajo hoy recorre varios colegios y bibliotecas de Chiloé, y además participaron del simposio “Patrimonio y creatividad: condiciones para una educación con sentido”, organizado por la Corporación Cultural Fidel Sepúlveda Llanos.

El primer proyecto es un bloque de cuenta cuentos itinerante, diseñado en alianza con la Fundación Mustakis, y que también busca rescatar la tradición oral como patrimonio inmaterial. El año pasado lo lanzaron en la Feria Internacional del Libro (FILSA), donde conquistaron a los asistentes con historias que los trasportaron a épocas pasadas, haciéndolos vibrar con los viajes en barcos, con los procesos de manufactura de sombreros, la moda de 1900 y la Guerra del Pacífico.


Romina Zúñiga, a la izquierda, es también licenciada en Derecho. Trinidad Lira, a la derecha, egresó de una licenciatura en Arte antes de titularse del Máster.

“Hoy Chile vive un segundo período de migraciones, que llegan desde Europa y Sudamérica. Por eso, es necesario educar en tolerancia, respeto e integración. Consideramos que esta mezcla cultural puede ser provechosa y enriquecedora en la medida en que nuestra identidad sea conservada y fortalecida, para no olvidar quienes somos, ni de dónde venimos”, comenta Trinidad Lira, también licenciada en Arte.

La segunda iniciativa consiste en un taller práctico basado en juegos y actividades que el guía o profesor puede realizar con los niños diariamente, durante un corto período de tiempo. “Chile es un país necesitado de métodos educativos novedosos, de bajo costo y fácil implementación, que introduzcan a nuestros niños en los temas de identidad, patrimonio, inclusión, inmigración, comunicación, desarrollo de competencias comunicativas-lectoras y comprensión lectora”, comenta Romina Zúñiga.

Las egresadas del postgrado —que tiene sus postulaciones abiertas— también ofrecen capacitaciones, las que se han desarrollado con éxito a diferentes colegios. Con ellas buscan ser un aporte a la educación del país, al entregar nuevas herramientas que mejoran el desempeño docente y estudiantil, a través del desarrollo de la lectura, su comprensión y comunicación.

¿Qué rescatan de su paso por el Máster?

Nos abrió el camino hacia la profesionalización de la gestión cultural. Podremos decir que nos sentimos "empoderadas", pues además de conocimientos específicos que desconocíamos, nos inculcaron el amor, respeto y responsabilidad con nuestro patrimonio. El grupo de profesionales que lo imparten son activos trabajadores del área, lo que se agradece, ya que su experiencia es valiosísima.